Opinión. Los vecinos dan ejemplos para tener en cuenta.

Fuente: Diario La Nación

El encarecimiento de los alimentos y, la suba de los precios de la energía en todos sus productos como consecuencia de la invasión de Ucrania han alterado no solo la geopolítica sino además, han generado por un lado preocupación en todo el mundo y a la vez oportunidades para aquellos que las ven y deciden tomarlas.

Dejando de lado las disputas de poder y concentrándonos en el tema de los alimentos, vemos las reacciones más diversas. a modo de ejemplo: Irak decidió la compra estratégica de tres millones de toneladas de granos. El gobierno búlgaro comprará a sus productores 1,5 millones de toneladas de trigo para mantenerlas en stock. Hungría decidió un cese de exportaciones de granos.

El ministro de agricultura de Rumania declaró que tienen suficientes reservas de granos y por tanto no están pensando en restringir las exportaciones. El problema no son “solamente” los granos sino además los fertilizantes: Rusia es el segundo exportador mundial de urea y potasio y ha interrumpido los embarques hasta que las empresas navieras reanuden los embarques, interrumpidos por los embargos. a su vez, rápido de reflejos, el gobierno brasileño se declara en posición de reemplazar embarques especialmente de carne de cerdo y de pollo que se han interrumpido desde Rusia y Ucrania. aquí se ve una oportunidad que quieren aprovechar.

Carne con huella de carbono

Por otra parte, y haciendo gala de su política de Estado, el Uruguay a través de las empresas “BpU meat” y “carnes del plata” acaba de embarcar a Japón el primer contenedor de carne vacuna “carbono neutral” con certificación internacional. Esto es porque la huella de carbono fue medida desde el campo hasta la salida del frigorífico y certificada. aplausos por favor. Mientras tanto, en esta orilla del Plata, la cosa es bien diferente.

Seguimos insistiendo, como en un laberinto, en recetas de controles de precios que han fracasado y eso genera un desgaste y frustración enormes en los productores, en sus dirigentes y en la población en general. Sin ponerse colorados, los gobernantes insisten en más retenciones, fideicomisos con un afán recaudatorio desmedido, confiscatorio e inconstitucional. cuánto más hay para ganar si se discutiera cómo agrandar la torta y entrar en una “coordinación espontánea virtuosa” de transformar el pasto en carne y exportar todo lo que se pueda sabiendo que nuestro consumo siempre va a estar abastecido. Mayor producción, mayor empleo y mayor bienestar.

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