Alquileres 2019/20: hay interés en sembrar más, pero los márgenes son ajustados

Fuente: Diario La Nación

Los buenos resultados en rindes de la última campaña entusiasman para el próximo cicloLos buenos resultados en rindes de la última campaña entusiasman para el próximo ciclo.

Luego de una buena cosecha 2018/19 y con la perspectiva de un comportamiento normal de clima, los agricultores encaran la campaña 2019/20 con interés, pero no exento de prudencia. Esta conducta se refleja en la renegociación de los alquileres agrícolas: la mayoría de los acuerdos se renueva y los campos de alto potencial se alquilan enseguida; sin embargo, no se paga más de lo que la planilla de Excel determina.

«La negociación de los alquileres venía tranquila al principio de la campaña, en marzo-abril, porque los márgenes brutos calculados en ese momento se veían muy castigados por los bajos precios a cosecha. Luego sobrevinieron los problemas climáticos en Estados Unidos, aumentaron las cotizaciones y el mercado de alquileres se entonó concretando los acuerdos pendientes, incluso con subas en quintales por hectárea (qq/ha) en algunas regiones, como en Laboulaye, General Arenales o General Pico», observa Matías Amorosi, de la consultora AZ-Group.

 Zona núcleo

En el sur de Santa Fe, Luis San Román, agricultor integrante del CREA Rosario, admite que los arrendamientos agrícolas se renovaron prácticamente sin cambios, aunque en un marco de cautela para cerrar los valores finales.

En esa región se pagan 16qq/ha de soja por los campos buenos, con potencial de 40qq/ha, sin aceptación de acuerdos a porcentaje por parte de los propietarios. Los contratos pueden establecer todo el pago anticipado o la mitad adelantada y la mitad a cosecha. En esa zona los campos son chicos y «para los dueños es importante un ingreso seguro que les permita afrontar los gastos de vida», explica San Román.

Cuando los arrendatarios van a las zonas de menor potencial por ejemplo, 30 qq/ha se pactan arreglos por 10-13 qq/ha y comienza a aparecer la figura del porcentaje, sobre todo en los campos más riesgosos, con lotes que pueden sufrir anegamiento en una parte de la superficie. Los porcentajes varían del 25 al 40 según el cultivo por desarrollar y el potencial del lote.

Un elemento distintivo de las últimas campañas en la zona es un cierto alejamiento de la monocultura sojera en campos arrendados, pese a que el alquiler se pacta en qq/ha de la oleaginosa. «Los arrendatarios se están animando a incluir al maíz y al trigo en esos campos porque la tecnología permitió mayores aumentos en los rindes de las gramíneas que en la soja; también influye el estancamiento de los precios internacionales de la oleaginosa», justifica San Román.

La rentabilidad obtenida en campos alquilados en la campaña pasada fue interesante por los altos rindes y por la recuperación de precios de las últimas semanas. Hacia adelante, las cuentas son muy ajustadas con los valores de arrendamiento que se pactan y dependerán, en gran medida, del momento de venta del grano y del tratamiento que reciba la actividad por parte del nuevo gobierno, según la visión del empresario.

Norte bonaerense

En el norte de Buenos Aires, muchos contratos de arrendamiento se renovaron en las mismas condiciones que las de la campaña anterior. «Por campos de buen potencial de rendimiento se pagaron de 15 a 18 qq/ha según la calidad del lote», apunta el consultor Julio Lieutier.

«La forma de pago pactada establece tres o cuatro cuotas tomando el valor de la soja de mayo de 2020; hay muy pocos arreglos con el 100 por ciento adelantado», advierte el técnico.

Consultado sobre la rentabilidad esperada de los planteos 2019/20 en campos alquilados, el asesor estima que se puede aspirar a un 10-15 por ciento antes de impuesto a las ganancias con trigo/soja de segunda. No obstante, para alcanzar ese resultado se deben asegurar los precios que hoy se ofrecen a cosecha 170U$S/t para el trigo y 245 para la soja, alcanzar rindes de tendencia y que no haya ninguna sorpresa proveniente del cambio de gobierno. En esa ecuación el clima jugará un rol clave, ya que las lluvias de los últimos días están atrasando la siembra de trigos de ciclo corto.

Más al oeste de Buenos Aires, en Cañada Seca, Gustavo Savigliano observa mucha competencia por los campos en alquiler. Sucede que los productores de esa zona obtuvieron una buena cosecha en la campaña pasada, luego de tres años de inundaciones y quieren seguir buscando revancha.

«Los campos buenos se alquilan rápido y llegan a pagarse un poco más que el año anterior; quienes los arriendan tienen temor por el desenvolvimiento político, pero prefieren llegar a la nueva etapa cosechando en vez de quedarse paralizados», razona.

En Entre Ríos, los contratos también se están renovando con el mismo valor del año pasado o un poco más. Los mejores campos de la costa oeste de Victoria, por ejemplo se arriendan en torno a 12qq/ha; los de menor calidad Nogoyá, por ejemplo-, a 10qq/ha, y los más marginales, del centro de la provincia Gualeguay, por ejemplo caen a 7-8qq/ha», enumera Federico Vouillod, coordinador de los CREA de la zona.

«Muchos acuerdos se renuevan con facilidad porque los arrendatarios tuvieron muy buenas cosechas con los tres cultivos desarrollados en la zona», justifica. No obstante, el clima está complicando el avance de la campaña: las lluvias de los últimos días en algunas localidades llegaron a 200 milímetros abren interrogantes sobre los cultivos sembrados, pero aún no emergidos, en los que no se descarta una resiembra. La falta de piso también atenta contra la implantación del 30 por ciento que falta sembrar.

«Si no se puede implantar el trigo que falta, los lotes se reorientarán hacia maíz de primera, que ofrece mejores márgenes brutos que la soja temprana en la zona», adelanta Vouillod sobre la estrategia de siembra para la campaña agrícola 2019/20.

Regiones con problemas

No todas las zonas viven un gran entusiasmo agrícola. En el sur de la provincia de Buenos Aires la cosecha 2018/19 no fue muy buena por la falta de agua durante febrero y muchos arrendatarios perdieron capital de trabajo una vez pagadas todas las cuentas. Esa realidad y la escasez de financiamiento a tasas compatibles con la renta agrícola repercuten en las decisiones del nuevo ciclo. Benjamín Banks, un técnico que trabaja en la zona de influencia de Tres Arroyos, observa un mercado de arrendamientos muy tranquilo en general, con renovación de los vencimientos al mismo valor del ciclo previo o con leves bajas.

En la zona se cierran acuerdos de alquiler sobre la base de 200-300US$/ha según calidad del lote. Los mayores valores se pueden pagar en Energía, por ejemplo, para bajar a 250 en Orense. También se hacen acuerdos con un mix de quintales de soja y dólares por hectárea, con pago en cuotas: una al iniciar la siembra de granos finos, otra al empezar la gruesa y otra a la cosecha. «Cuesta encontrar arrendatarios en condiciones de pagar el 100% del alquiler adelantado», asevera Banks.

Los cultivos preferidos por los agricultores de la zona integran la secuencia trigo/soja por su mayor margen bruto, aunque la siembra del primero está atrasada por las lluvias. Podría continuar hasta agosto revisando la densidad de siembra. Se prefiere el trigo pan por los problemas en la comercialización del candeal. En el sudoeste de Buenos Aires los alquileres se van renovando con pocos cambios. «Se pagan de 150 a 180US$/ha por lotes agrícolas; de 100 a 150 por campos mixtos con una proporción destinada a ganadería y 100 por las tierras exclusivamente ganaderas», apunta el empresario Pedro Pérego, de Coronel Suárez.

En la zona también están atrasadas las siembras de trigo porque «en mayo faltó humedad y no se podía arrancar y en junio hubo muchos días de lluvia; la consecuencia fue que la siembra de trigo está atrasada 10 días por lo menos», alerta. Entre los cultivos preferidos por los agricultores de esta zona en 2019 se destacan el trigo y el maíz, por mejores precios relativos que los de la soja y el girasol.

El escenario

Renta acotada

En 2019, la rentabilidad de agricultura en campos alquilados será ajustada, aun con rindes de tendencia y aunque se aseguren los precios a cosecha. Según cálculos de la consultora AZ Group, en el partido bonaerense de Junín, la soja de primera y el girasol prometen rentas negativas si se pagan los valores corrientes de arrendamiento.

Gramíneas

El maíz temprano puede dar un margen bruto de 163 dólares por hectárea con un rinde de 10 quintales por hectárea y un precio de 158 dólares por tonelada. Los mejores resultados se obtienen con las secuencias trigo/maíz de segunda (224 dólares la tonelada) y trigo/soja (189 dólares por tonelada).

Diversificación

Más allá de estos resultados aritméticos, siempre es conveniente desarrollar planteos diversificados que permitan reducir el riesgo climático y el riesgo precio de las commodities, dos parámetros que inciden cada vez más en el negocio agrícola. Se evitan sorpresas desagradables.

Cláusulas

Ante resultados ajustados en la campaña agrícola, una recomendación de los especialistas para los arrendatarios es tratar de pagar el alquiler sobre la superficie cosechada en vez de la superficie total, sobre todo en campos con napa alta y riesgo de anegamiento.

Pago de alquiler

Los arrendatarios también deben considerar cómo se paga el alquiler en quintales por hectárea. Los precios actuales de la soja son menores a los que se ofrecen a cosecha, pero puede ser al revés -por retención más adelante- si se avivan los temores políticos. Por esa razón sería preferible fijar el valor de las cuotas en soja mayo 2020.